Escrito por Tendenzias

El engaño de los cigarrillos “light”: un peligro latente

El pasado viernes, tratábamos una nota muy interesante relacionada directamente con algunas claves o consejos que podrían ayudar a todas aquellas personas que deseen dejar de fumar, un hábito, como sabemos, realmente malo y negativo para nuestra salud. Sin embargo, muy pocos se han preguntado acerca de una cuestión igualmente importante, y sobre la que, concretamente, casi nunca se ha dicho nada con total rotundidad: ¿qué sucede con los cigarrillos mal llamados “light“? Acaso, ¿son menos peligrosos?

Observamos en alguna que otra publicidad (al menos antaño, cuando eran permitidas), que los cigarros suaves y ligeros, denominados así al poseer una cantidad algo menor de alquitrán y nicotina, son presuntamente menos contaminantes que los considerados como cigarrillos “puros” de marca común.

Pero la realidad, tal y como se ha demostrado científicamente, es otra completamente distinta, pues no sólo llegan a perjudicar aún más a aquellos que piensan al fumarlos estar dando un paso en la dirección a seguir para renunciar al vicio, sino que pueden incrementar el consumo del tabaco entre las personas que fuman por primera vez, e incluso suponen un peligro aún mayor, dado que, los fumadores, dan bocanadas más grandes pensando que el tabaco es mucho más “sano”, de tal manera que sus pulmones se llenan de un humo mayor que si lo hicieran sabiendo que, en realidad, es igual de perjudicial que los convencionales.

La noticia en este caso, la hemos conocido hace apenas una semana, cuando ha salido a la luz que la tabacalera Philip Morris, a través de una nota interna, sabía desde hace 30 años este mismo hecho, pero, públicamente, seguían vendiendo los citados cigarrillos como menos contaminantes, al poseer menores cantidades de los agentes cancerígenos del tabaco.

Además, recientemente, algunas tabacaleras están indicando a la población estadounidense que en la actualidad actúan una corporación ciudadana responsable, a pesar de que siguen persistiendo en esta práctica de publicidad engañosa. Precisamente sobre este mismo hecho, expertos como Allan M. Brandt, profesor de Historia de la Medicina en el Harvard Medical School, opinan que en uno o dos años, el cigarrillo “light” desaparecerá en Estados Unidos, en una etapa en donde estamos siendo testigos de litigios diversos a favor de los afectados por el consumo de cigarrillos durante décadas.

El engaño de los cigarrillos “light”

Si bien muchas tabacaleras han vendido durante décadas que un cigarrillo light perjudicaría menos que un tabaco común, es preciso analizar la conducta de un fumador, para llegar a comprender por qué durante años han tenido cierto éxito, manteniendo una lógica similar a la siguiente: un cigarrillo común me perjudica la salud, pero uno ligero y suave tiene menos de lo que daña, por tanto, fumar un cigarrillo light es más saludable que fumar uno común. Una afirmación totalmente errónea, y veamos paso a paso por qué:

  • Uno de los componentes químicos que se consumen al fumar es la tan famosa nicotina, la cual produce adicción, pues el organismo la pide cuando no la tiene, y “sufre” si no la recibe. O, lo que es lo mismo, cuando alguien se habitúa a una determinada dosis de nicotina, el organismo pone en funcionamiento al fumar mecanismos inconscientes (profundidad de la calada, tiempo de retención del humo en los pulmones antes de su exhalación, cantidad de caladas que se le da a un cigarrillo, cantidad de aire puro que se mezcla con el humo), para satisfacer la “demanda” precisa que el cerebro tiene de nicotina.
  • Nuestro organismo sólo puede asimilar un 10% de la nicotina total que ingresa con el humo, por lo cual, esos mismos mecanismos, se ponen en marcha para proveerse de la cantidad de nicotina que necesita, ya sean cigarrillos comunes o normales.
  • El ajuste de estas variables realizada de forma inconsciente por el organismo, es lo que hace que él mismo satisfaga su dosis de nicotina, por lo cual, importaría poco el tipo de cigarrillo que se consuma.

La predisposición psicológica, un peligro real

A las distintas cuestiones negativas y malsanas que transporta un cigarrillo light a nuestro organismo, debemos añadir la predisposición psicológica del sujeto, dado que, al suponer que el cigarrillo es más sano, está previamente predispuesto a fumar mucho más que uno, al creer que está fumando menos que antes.

Algo que se verá peligrosamente incrementado con el paso del tiempo, pues el fumador estará autoengañándose asimismo (aunque no sea consciente y no lo sepa), en un hábito igualmente malo para la salud.

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De cigarrillo común, a cigarrillo light

Si hasta estas mismas líneas, la información que hemos manejado, a la par de terrible, no ha dejado de sorprendernos, deberíamos añadir una cuestión aún más importante: la forma cómo las tabacaleras convierten un cigarrillo común en uno light.

En la parte en donde termina el filtro del cigarrillo light y comienza el papel blanco que supuestamente contiene “tabaco” se ha podido apreciar durante años que existen una serie de agujeritos que traspasan el papel, ínfimos pero visibles.

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Podrás ver que estos agujeritos solo existen en los cigarrillos light, y hay menos cantidad en los “light”, que en los que se promocionan como cigarrillos comunes. Si en su país aún se comercializan este tipo de cigarrillos, podrá comprobarlo muy fácilmente.

La función de estos agujeritos es simplemente la permitir que entre algo más de oxígeno mientras aspiramos el cigarrillo, y por lo tanto la dosis se vea “rebajada”, únicamente en teoría.

Es por ello por lo que, a más cantidad de agujeritos, más oxigeno entrará en lugar de humo, y por lo tanto los cigarrillos serán más light (pero, como sabemos ahora, sólo teóricamente).

Vía | Newsweek

Más información | El Mundo / Crónica / El Mundo Salud

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