Escrito por Tendenzias

La glándula del tiroides | Cómo funciona, efectos y cómo controlarlo

Las mujeres tienen más probabilidades de padecer enfermedades tiroideas en comparación a los hombres. Esto se debe a los continuos cambios hormonales por los que pasa el cuerpo femenino. La glándula del tiroides lleva a cabo la regulación del metabolismo a través de la segregación de hormonas en las cantidades necesarias para que esto sea posible. En el momento en que los niveles de segregación hormonal comienzan a desequilibrarse, surgen los problemas tiroideos.

En este post descubriremos qué es la glándula del tiroides: cómo funciona, efectos y cómo controlarlo.

Cómo funciona la glándula del tiroides

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La glándula del tiroides es esencial para mantener el metabolismo en óptimas condiciones y el sistema inmunológico funcionando correctamente. Esta glándula en forma de mariposa se encuentra en el cuello, exactamente en la base del mismo, un poco por debajo de la nuez.

Su función en el organismo se basa en la producción de las hormonas T3 y T4 para regular el metabolismo y las actividades celulares. Estas hormonas son volcadas en el torrente sanguíneo para cumplir su objetivo. De esta manera, la tiroides es realmente esencial para mantener en equilibrio saludable el organismo, especialmente para que el individuo pueda estar sano sin presentar episodios recurrentes de diversas enfermedades infecciosas. El control de las hormonas tiroideas es de vital importancia para las mujeres en la etapa fértil de sus vidas.

Cuando los niveles de las hormonas tiroideas son bajos el organismo tiende a funcionar de manera más lenta, denominándose hipotiroidismo. En el caso contrario, cuando se producen muchas hormonas tiroideas, el organismo funciona aceleradamente, provocando el hipertiroidismo.

La hipófisis controla las funciones de la glándula del tiroides y el hipotálamo las controla a ambas, ya que está ubicado en el cerebro. De esta manera, cuando las hormonas tiroideas empiezan a escasear, tanto la hipófisis como el hipotálamo no dejan de trabajar y optan por otros mecanismos para poder producir y sintetizar la T3 y T4 para dejarlas fluir en el torrente sanguíneo. Cuando el individuo comienza a notar que algo no funciona bien en su organismo puede experimentar diversos síntomas, que son indicativos del mal funcionamiento de la tiroides.

Síntomas y efectos del mal funcionamiento de la glándula del tiroides

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Por lo general, existen dos afecciones que se originan a causa del mal funcionamiento de la glándula del tiroides: el hipertiroidismo y el hipotiroidismo.

Cuando hay una producción excesiva de hormonas tiroideas (hipertiroidismo) segregadas en sangre ocasionan la aceleración del metabolismo provoca los siguientes síntomas:

  • Poca resistencia ante el calor y temperaturas tropicales.
  • Constante taquicardia y frecuencia del ritmo cardíaco acelerado. En algunas ocasiones, la persona puede sentir como si tuviese arritmias.
  • Bocios, que son los nódulos que aparecen en la glándula del tiroides y que, en la mayoría de las veces, se pueden disolver con tratamiento.
  • Pérdida de peso muy notable. La mayoría de las personas hipertiroideas son muy delgadas y, en muchos casos, su entorno puede llegar a pensar que tienen desórdenes alimenticios como la anorexia.
  • Sudoración y nerviosismo.
  • Ojos grandes.
  • Insomnio e irritabilidad.
  • Pérdida del cabello moderada o considerable.
  • Músculos flácidos. La tonificación es muy difícil de lograr en personas con problemas tiroideos.

Las causas más frecuentes del hipertiroidismo tienen que ver con los bocios multinodulares de origen tóxico, haber sufrido enfermedades muy fuertes, consumir aceleradores metabólicos, una tiroiditis linfocítica, adenomas tóxicos, trastorno de pituitaria a nivel primario, medicamentos para el corazón… Una mujer hipertiroidea no tiene problemas fértiles, pero sí mientras trascurre el embarazo.

El hipotiroidismo es consecuencia del bajo nivel de segregación hormonal en la sangre, lo que hace que el metabolismo se vuelva lento. Sus consecuencias son:

  • Aumento progresivo de peso.
  • Piel seca.
  • Constantes episodios de depresión o personalidad depresiva.
  • Taquicardias constantes y aceleración del ritmo cardiaco.
  • Nerviosismo y pesadez general.
  • Problemas de concentración.
  • Problemas notables de estreñimiento.
  • Micción muy frecuente.
  • Pérdida considerable del cabello.
  • Bocios.
  • Dolores en las articulaciones, especialmente en el cuello, muñecas y rodillas.
  • Poca resistencia al frío.
  • Tendencia a padecer continuos resfriados o infecciones comunes.
  • Uñas débiles y calambres.
  • Infertilidad o abortos espontáneos.
  • Disminución del apetito sexual.

Las causas más frecuentes que originan el hipotiroidismo tienen que ver, principalmente, con la tiroiditis de Hashimoto: el propio sistema inmunológico de la persona ataca a su glándula tiroides para destruirla. También se relacionan otro tipo de causas como la deficiencia de yodo, trastornos a nivel congénito, embarazo, insuficiencia glandular de nivel primario o condiciones de la glándula pituitaria. El hipotiroidismo ocasiona problemas en el ciclo ovulatorio normal, por lo que las posibilidades de embarazo son muy bajas. En este caso, el embarazo debe ser planificado desde antes de la concepción para que no afecte al bebé ni a la madre, ya que las probabilidades de aborto son considerables.

Cómo controlar la glándula del tiroides

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Si padeces de alguna de las dos condiciones tiroideas señaladas puedes tomar medidas para controlar la glándula del tiroides:

  • Mantén una dieta saludable que aporte los nutrientes que tu glándula necesita. En este caso debes elegir las verduras y frutas adecuadas, especialmente aquellas que contengan altas cantidades de antioxidantes tales como las cerezas, los arándanos, los pimentones, los tomates o el calabacín, entre otros.
  • Aparta los alimentos refinados y procesados tales como el pan, las galletas, el azúcar, las pastas, los pasteles, los precocinados, la comida basura, etc.
  • Disminuye el consumo de cafeína y alcohol, ya que estos componentes influyen en el funcionamiento de la tiroides.
  • Añade el yodo a tu diera diaria. Lo puedes conseguir de manera natural en alimentos como el pescado y el pollo, la cebolla, el ajo, los champiñones, etc.
  • Consume selenio para controlar el funcionamiento de la tiroides. Alimentos como la nuez de Brasil, camarones, hígado de pavo y pollo, ostras o atún.
  • Aumenta tu consumo de vitamina A. Puedes hacerlo con suplementos o con alimentos como la zanahoria o los calabacines.
  • Entrena realizando ejercicios cardiovasculares. Haz rutinas de 30 minutos de ejercicio aeróbico al día: esto ayuda a regular la producción de las hormonas tiroideas.

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Fuentes de imágenes:

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