Escrito por Tendenzias

¿Cómo saber a qué polen tengo alergia sin hacer pruebas médicas?

Con más de un 30% de la población afectada de alguna alergia (incluyendo polenes, radiación solar y alimentos) y creciendo año tras año, las pruebas médicas tienen listas de espera superiores a un año. Si eres alérgico te podemos ofrecer alguna idea para afinar a qué polen puede ser sensible.

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Pruebas médicas para medir la sensibilidad al polen

La prueba más fiable la podrás hacer en tu dermatólogo. Si decides hacerlo mediante la seguridad social, la lista de espera fácilmente superará el año. Si tienes alergia es una prueba recomendable, pero ten en cuenta que saber a qué polen tienes alergia no va a favorecer en tu curación. La solución definitiva a la alergia por el momento no existe y sólo se puede utilizar la vacunación para disminuir la sensibilidad.

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En la prueba médica te realizarán pequeñas raspaduras en la piel de los antebrazos. Sobre ellas se colocarán diferentes alérgenos y esperarás a ver si hacen reacción alrededor de una hora. Una vez transcurrido el tiempo, los puntos con erupciones o irritaciones serán los que indiquen a qué alérgenos eres sensible.

Mientras llega el momento de hacerte las pruebas, puedes conocerte un poco mejor con el método sencillo que te proponemos más adelante.

Método del calendario polínico

Aunque el calentamiento global y la variabilidad del tiempo afectan, las plantas realizan la polinización en los mismos períodos todos los años. De esta manera si sabemos cuando ha comenzado la alergia en años anteriores podremos determinar a qué pólenes podemos ser alérgicos. Por supuesto, saldremos totalmente de dudas con una prueba médica pero aplicando una serie de conceptos básicos y sentido común, podemos estar alerta de cuándo nos comenzará la alergia el próximo año.

¿Qué es un calendario polínico?

El calendario polínico es una gráfica de los niveles de polen por metro cúbico de aire medidos con un analizador de partículas. En todas las grandes ciudades se realiza la recogida de estos datos en instituciones públicas y también privadas. Por la información tan completa que aportan, hemos escogido como ejemplo la Clínica del Dr. Subiza en Madrid quienes a diario vuelcan sus datos en la web polenes.com.

Calendario polen 2015

En este gráfico podéis ver los granos de polen por m3 de aire durante el año pasado. No es todo lo claro que nos gustaría por culpa de la diferencia de concentración del platanus (un orden de magnitud por encima del resto) pero nos permite ver más de cerca los picos de los principales polenes que producen sensibilidad.

¿Qué polenes son los que causan más alergia?

El campeón en alergias es el polen de las gramíneas o poaceae. A esta alergia se la conoce también como fiebre del heno. Gran parte de la vegetación no leñosa que puedes encontrar pertenece a las gramíneas; la caña de azúcar, el trigo, el arroz, el maíz, el sorgo, la cebada, la avena, el centeno o el bambú, también son gramíneas. Alrededor del 90% de las personas afectadas con alergias respiratorias es sensible a las gramíneas.

Después de las gramíneas y con un crecimiento sorprendente en alérgicos cada año están las cupresáceas. Las arizónicas, los cipreses, los enebros, las sabinas, las tuyas son ejemplos de cupresáceas muy utilizadas en parques y ornamentación.

En la medalla de bronce se encuentra el Platanus por su capacidad de generar granos de polen por metro cúbico (como hemos visto en la gráfica anterior. El plátano de sombre es un árbol muy utilizado en urbanismo por su capacidad de crecimiento. Cada vez más personas son alérgicas al Platanus favorecido por las enormes concentraciones que produce durante su polinización.

¿Cómo consultar el calendario de polinización?

Lo primero que debemos tener claro es cuándo comenzó y cuándo terminaron los síntomas de la alergia.

Con estas fechas ya sólo nos queda ver qué tipo de polen cuadra más con nuestro estado sintomatológico del año pasado o que estás pasando ahora mismo.

Si tu alergia comienza en mayo, el campeón en niveles es poaceae (gramíneas) aunque también puedes ser sensible al olivo (hay más polinizaciones entre mayo y junio). Si notas lo síntomas de la alergia en enero, lo más probable es que seas alérgico a las cupresáceas. Si tiendes a estar con alergia en Semana Santa, apunta a que pueda provocarte polinosis el Plátanus.

Menos frecuente es la alergia al quercus (al roble, a la encina y al alcornoque) pero también cuenta con concentraciones muy elevadas de granos de polen.

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Síntomas de la alergia al polen

Aunque la mayoría de la gente tiene claros los habituales síntomas de la alergia al polen, no son los únicos. Es recomendable conocer todos los indicios de la alergia al polen para no llevarnos a confusión o, al menos, descartar otro tipo de afecciones. En concreto, los pólenes son granos mínimos que contienen en su interior células espermáticas.

Estas células vienen directamente del aparato reproductor masculino de las flores, y debe llegar al femenino de otras flores para fecundarlas. Si tan solo una planta puede generar en torno a 10.000 granos, no hace falta echar la cuenta para pensar en los riesgos para un alérgico. El polen al que nos referimos es el que se ve como amarillento sobre las flores pero que es complicado de distinguir cuando está en el aire.

Hay que distinguir entre el polen (amarillo) y las semillas pelosas (blancas), que son más habituales en primavera. No obstante, tanto unas como otras, provocan ataques tremendos de alergia, pero es el polen el que ataca de forma más severa. De hecho, su problema es que el sistema inmunológico de los alérgicos, percibe el polen como un elemento extraño y nocivo. Por tanto, reacciona de forma radical.

Si el polen alcanza la piel o los ojos, el sistema inmunológico pone en marcha sus defensas y libera los químicos pertinentes en la sangre, para repelerlo. Así es como actúa la histamina, que provoca estornudos, lágrimas o toses, molestos pero necesarios para expulsar el polen del organismo. Así las cosas, estos son los síntomas de la alergia la polen:

  • Ojos – Es una de las primeras zonas afectadas. La dolencia puede ir de un simple picor, a un constante lagrimeo o a un enrojecimiento de la zona, incluso hinchazón. En el peor de los casos, puede derivar en conjuntivitis. No es lo habitual pero puede pasar.
  • Rinitis – Suena más grave de lo que es, pero tan sólo es el moqueo constante en la nariz. Es debido a la inflamación de la mucosa que provoca una congestión en la vía y un continuo goteo de mocos.
  • Estornudos habituales
  • Fatiga y agotamiento – El no poder respirar bien, deriva en un cansancio mayor del habitual. Lo suyo en estos casos es bajar el ritmo.
  • Jaqueca y migrañas – El dolor de cabeza es un clásico derivado de la alergia
  • Depresión – No es una exageración. La imposibilidad de hacer vida normal, lleva a mucha gente a una depresión severa.
  • Insomnio – Complicado conciliar el sueño, si no puedes respirar. Pero claro, cuando lo consigues, te despiertas con tus propios ronquidos o asfixiado y alterado.
  • Asma – Es una de las derivaciones más comunes. Es más, no son pocos los casos que terminan en Urgencias, por culpa de un ataque de asma.

Cómo prevenir la alergia al polen

La gran pregunta que todos se hacen: ¿Cómo prevenir la alergia al polen? Por desgracia, es una pregunta sin respuesta. De momento. Y es que la alergia al polen, hoy en día, no tiene cura. Sí, parece de broma que se curen todo tipo de enfermedades extrañas, que se pueda recomponer la cara a una persona o pegarle los dos brazos y no se cure la alergia. Cosas del primero mundo.

Así las cosas, y hasta que llegue el momento cura, puedes llevar a cabo una serie de rutinas y pautas que te ayuden a reducir y minimizar los síntomas. Aquí tienes algunas recomendaciones de cómo prevenir la alergia al polen.

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  • Más pruebas – Es recomendable que te hagas las pruebas alergia de primavera, pues podrías tener alergia a algo más, y no saberlo.
  • Evita el campo – Es de lógica. Si tienes alergia al polen, evita zonas con polen. Manténte informado de la concentración de polen diaria en la zona en la que residas. De esa manera, sabrás cuando puedes salir sin problema y cuando no.
    • Para ver el nivel de polinización de tu zona pincha en Polenes.com
  • Casa limpia – Es lo que toca. Cuanto menos polvo haya en casa, mejor vivirás. Así que usa la aspiradora habitualmente y, para el polvo, un trapo mojado para no mover demasiado el polvo.
  • Gafas y mascarilla – Si un día con el nivel alto, tienes que salir sí o sí, toma medidas. Unas gafas, sin son de sol, mejor, para proteger los ojos. Y una mascarilla para cubrir boca y nariz. Reducirás el efecto del polen en tu organismo un 70%.
  • Ventanas cerradas – Tanto en casa como en el coche, las ventanas cerradas y ambiente húmedo. Un humidificador te puede dar la vida en casa, donde no hace falta que ventiles más de 10 minutos.
  • Higiene personal – Cuanto más te laves, te duches y tengas manos y cara limpios, mejor te encontrarás. Mantén los ojos hidratados.
  • Ejercicio suave – Si te cuesta respirar estando normal, imagina haciendo deporte extremo. Si quieres moverte, hazlo de forma relajada y dejando el ejercicio cañero para cuando el nivel de polinización baje.
  • Ropa – Recuerda cambiarte cada vez que llegues de la calle, y echar la ropa a lavar. Y una vez lavada, nada de tenderla fuera. En casa.
  • Especialistas – Los médicos están para medicar. No te tomes medicamentos por tu cuenta, puedes empeorar la cosa. Pide cita con tu médico de cabecera y, si lo considera oportuno, te derivará al alergólogo. No pasa nada. Es de los que no suelen hacer excesivo daño.

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